AUNQUE TE AMO, TE ABANDONO…

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El miedo a ser abandonado o dejado es un condición humana. Es un proceso que se vive muy temprano en la infancia, cuando somos seres dependientes y con grandes necesidades de la presencia de los adultos, principalmente la madre. Si ésta desaparece por algún tiempo, caemos en pánico y nos sentimos abandonados. En la infancia es un temor entendible. Pero resulta que ahora tengo veinte, treinta, cuarenta o cincuenta y tantos años y sigo viviendo con un gran miedo a ser abandonado. Para que no me abandones, entonces, soy capaz de hacer lo que sea para que no te vayas, para que permanezcas conmigo, para que siempre me necesites.

– Estoy dispuesto a hacer, decir, vivir como tu quieres, pero por favor, no te muevas de mi lado.
– O por miedo al abandono me adelanto y abandono yo primero.

En el primer caso, caemos en una serie de estrategias de manipulación, por supuesto, de manera inconsciente, que se traduce en conductas como:

– Cedo mis necesidades para que te des cuenta de lo importante que eres para mí. Al necesitarme no me vas a abandonar.

– Estoy dispuesto a darte gusto en todos tus caprichos, a pesar de mí mismo, pero quédate junto a mí toda la vida.

– Prefiero no decirte lo que me molesta, me irrita, me enoja o me asusta para que creas, que soy una persona muy bondadosa contigo. Así siempre querrás tener presencia en mi vida.

– Te chantajeo con todo lo que te doy y te llevo un recuento, para que veas que la cuenta de lo que me debes es muy grande, así no podrás irte, la deuda es demasiado grande.

Evidentemente para que exista una manipulación de esta naturaleza se necesitan dos y para llegar a estas situaciones, también. Pero una cosa es tener temor al abandono, y otra muy distinta, vivir llenos de desconfianza y turbación en lo referente a nuestra relación de pareja.
El abandono está en relación directa con la sensación de desamparo. El abandono no solo es físico, también existe el abandono amoroso, el abandono intelectual, el abandono de intereses, el abandono de nosotros mismos.
Sin embargo, cuando tenemos una pareja a la que amamos demasiado; pero que al mismo tiempo nos sentimos solos, sin apoyo, fuera de su compañía y de su afecto, entonces ese sentimiento de aislamiento nos carcome . Ya que el abandono de la compañía, de la mirada, de la atención, y el aprecio por parte de nuestra pareja, se ha ido, y al parecer, para siempre y desde hace tiempo.
Cuando alguno de los integrantes de la pareja, decide ya no estar en la relación sea consciente o inconscientemente, deja al otro en un estado de vulnerabilidad tal, que no se acierta a comprender; el desamparo se revela como cómplice asustado.

¿Cómo crees tú que se puede superar este tipo de miedo que pareciera no tener razón de ser?
¿Cómo se le puede hacer ver a una persona que depende emocionalmente de otra, que tiene la capacidad de ser autónomo y que el miedo puede vencerse, porque solo es una idea que crece en su mente y ella la puede manejar si puede Darse Cuenta de su mecanismo?

El temor a la soledad y al abandono distorsiona las relaciones, de tal manera que con frecuencia las personas no saben si actúan por amor o por miedo.
Todos esperamos que nuestra pareja sea relativamente estable e incuestionablemente fiel. De hecho, la mayoría de las personas no soportarían una relación fluctuante y poco confiable, y no sólo por principios sino por salud mental. Por donde se mire, una relación incierta es insostenible y angustiante. Anhelar una vida de pareja estable no implica apego, pero volverse obsesivo ante la posibilidad de una ruptura si.
En ciertos individuos la búsqueda está asociada a un profundo temor al abandono y a una hipersensibilidad al rechazo afectivo. La confiabilidad se convierte para ellos en una necesidad compulsiva para aliviar el miedo anticipatorio a la carencia.

No importa que la esposa sea mala amante, pésima ama de casa, regular mamá o poco tierna: “pero es confiable, sé que jamás me abandonará”. El marido puede ser frío, mujeriego agresivo y mal padre, pero si es un hombre “estable”, constante y predecible y perseverante en la relación queda eximido de toda culpa: “no importa lo que haga, me da la garantía de que siempre estará conmigo”.
La historia afectiva de estas personas está marcada por despechos, infidelidades, rechazos, perdidas o renuncias amorosas que no han podido ser procesadas adecuadamente. Más allá de cualquier argumento lo primordial para el apego a la estabilidad, confiabilidad es impedir otra deserción afectiva: “prefiero un mal matrimonio a una buena separación”. El objetivo es mantener la unión afectiva a cualquier costo y que la historia no vuelva a repetirse. Ante el abandono sea del tipo que sea, es mejor tomar distancia y repensar nuestra relación en pareja. Por más doloroso que parezca cuando la pareja ha decidido no estar más afectivamente con nosotros requerimos estar atentos a nuestras vidas.

Al ser abandonados nos deja una sensación de vacío en el alma. Pero perder la dignidad, rogar y estar empecinados en que nuestra relación de pareja se quede con nosotros, entonces, es mejor aceptar y buscar Recuperar la Confianza en el Amor y en nosotros mismos.

En relaciones muy deterioradas ante la amenaza del abandono podemos caer en chantajes de muerte, de agresión y de indignación. Nadie puede forzar el amor del otro, tampoco podemos esperar años y años a que nuestra pareja vuelva. Aceptar y transitar un proceso de duelo es lo deseable.
Pese a todos nuestros temores y miedos, aún con mayor razón, necesitamos recuperarnos y estar atentos a nuestra SANACIÓN. Dejar de poner el foco de atención en nuestra pareja y su abandono y empezar a atendernos a nosotros mismos, porque *el primer abandono es el que hemos hecho con nosotros mismos.

Dejar de vivir como víctimas y hacernos RESPONSABLES del cuidado de nuestra persona porque nos hemos olvidado tanto de nuestro propio SER, por tanto, iniciemos de nuevo la atención hacia nosotros mismos.
Se puede perder el amor, se puede perder a la pareja, se puede perder la relación, pero lo que no se puede perder, es la dignidad personal.
Tocar el abandono amando a nuestra pareja es una experiencia desgarradora y traumática, lleva tiempo asimilarlo, es una pérdida, es un duelo, y por tanto, tenemos que transitar esos caminos del luto y del dolor. Las heridas se curan con el tiempo, con el proceso de aceptación.

¿Me conviene abandonar la relación?
¿Será lo más conveniente la separación?
¿Hasta dónde amarte aunque nuestra relación sea destructiva?

Los miedos y los cuestionamientos no se dejan esperar. Pero una cosa es amar a la pareja, y otra muy distinta, la manera en que mi pareja y yo nos relacionamos.

Aunque te amo, te abandono: es un acto valiente que permite cobrar conciencia sobre la estima propia y el amor personal.

Aunque te amo, te abandono: es el coraje que te lleva a actuar y a realizar un acto de supervivencia personal.

Aunque te amo, te abandono: es el reconocimiento del gran dolor y sufrimiento en la relación de pareja y el límite de una autoestima personal.

Aunque te amo, te abandono: se refiere al rompimiento de la vida en pareja, a pesar de mi amor por ti. Te abandono en contra de mi voluntad, pues aunque tu amor es el motor de mi vida también se ha convertido en el de mi propia destrucción.

Abandonar amando a la pareja, es una decisión difícil de afrontar. En realidad, no se renuncia al amor sino a la relación. Pero aunque parezca que son vivencias juntas, no son del todo iguales. El dolor de cualquier manera estará presente con él o sin ella. Pero la ausencia del otro en situaciones destructivas, permite tomar distancia del asunto y repensar la relación y la condición de la misma.

Sólo aquellas personas que se aman lo suficiente a sí mismas y saben que no merecen una vida de pareja destructiva son capaces de dar el paso. No digo que no les duela, no digo que sea fácil, solo quiero explicar que su amor propio es mayor aunque les cueste trabajo recuperarse, aceptan el reto llenas de dolor y sufrimiento.

Evidentemente se requiere, en primer lugar honestidad; reconocer que debemos abandonar por amor. En segundo término, decisión; tomar la determinación de abandonar, a pesar del dolor y la amargura. Y en tercer punto sostenerse y aprender de la experiencia.

Aunque te amo, te abandono: y te dejo, no porque no te quiera, sino porque no me conviene tu amor destructivo, tóxico, controlador, limitante o asfixiante.

Aunque te amo, te abandono: ya que en esta relación he llegado a sentir sentimientos que me denigran, además de que lejos de crecer me estanco a tu lado. No logro desarrollar todo mi potencial sin sentir tu envidia, tus celos, tu desconfianza.

Aunque te amo, te abandono: porque sí no me voy, entonces me estaría abandonando y traicionando a mí como persona. Por eso y otras cosas más, aunque te amo, te abandono.

El amor no es todo en las relaciones de pareja, también se requiere comprensión, empatía, interés, sentido de realización, afinidad, compartir, respeto, comunión y una sensación de confirmación de ser importante para el otro. Necesitamos sentir que nuestro crecimiento al lado de esa pareja sustancial a nuestro proyecto de vida…
De lo contrario, cuando sólo el dolor, el sufrimiento, la amargura, angustia y la aflicción interna son las constantes de mis sentimientos en esa relación, tal vez, sea mejor decir:

“Aunque te amo, te abandono”.

Myriam Delfini.

AKASHA SANACIÓN INTEGRAL
REIKI – HIPNOSIS CLÍNICA – HIPNOSIS REGRESIVA – BIODESCODIFICACIÓN – BIOHIPNOSIS
MÉXICO, D.F.

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